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El gigante de la electrónica está desarrollando un dispositivo con el mismo formato del iPad de Apple y que según sus directivos tendrá potencia suficiente para convertirse en el "dispositivo principal" para mucha gente. Este anuncio preliminar de Samsung confirma el interés que los grandes fabricantes -Dell y HP ya han confirmado sus modelos- tienen en un nuevo segmento que ha eclosionado con el iPad y del que probablmente muy pronto oigamos hablar por todos lados.

El director de la división de IT en Samsung Australia, Philip Newton, le comunicó al portal APC que su empresa lanzará un PC del tipo 'slate' (el mismo formato que usa el iPad de Apple) durante el segundo semestre de 2010.

La Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos --la agencia que regula las comunicaciones en ese país-- presentará mañana una propuesta para reformar las políticas que rigen el uso de la banda ancha en los Estados Unidos.

La iniciativa busca dos objetivos. Primero, ofrecer conexiones baratas de Internet de alta velocidad a todos los estadounidenses. Además, hacer que el acceso a Internet sea mucho rápido para gente que ya tiene banda ancha.

Pero nada está garantizado. La iniciativa deberá enfrentar todo tipo de escollos antes de hacerse realidad. De aprobarse, el Gobierno deberá encontrar la forma de financiar el proyecto, el apoyo de las empresas y el permiso legal para llevar a cabo el plan en su totalidad.

La iniciativa deberá enfrentar la oposición de las estaciones de radio y televisión. Es que, de aprobarse, la medida le quitará partes del espectro radioeléctrico que ahora están en sus manos, y se verán obligadas a vender algunas de esas frecuencias a empresas que ofrecen acceso inalámbrico de Internet.

La FCC también intentará reformar un programa que subvenciona el servicio telefónico en zonas rurales y pobres, informa la agencia AP.

Dell tiene una larga tradición de tener buenos monitores a un precio razonable, para ser sinceros es para mi la mejor marca de monitores actualmente, variedad, calidad y precios que bueno, no son los más baratos pero compensan. Ahora sacan otro monitor desde EE.UU., el nuevo Dell G2410H. Este monitor de 24 pulgadas podríamos meterlo en la categoría de monitores “baratos pero con sorpresa”, de 24 pulgadas como decía, con resolución Full HD (1920×1080 píxeles) y con un problema, eso es todo lo que tiene. Integra conexión DVI y VGA, pero nada más. Ni entrada DisplayPort, ni HDMI, ni conexión para USB, ni lector de tarjetas.

¿Pero por qué Dell saca una pantalla tan simple? Partiendo que esta es la pantalla de gama baja en este tamaño de 24 pulgadas, consume muy poca energía en modo reposo, sólo 0.15W. Incluye un sensor de luz que ajusta automáticamente el brillo de la pantalla, con 5ms en tiempo de respuesta, contraste de 1000:1 (dinámico de millón a uno) y brillo de 250cd/m2.

Varias razones por los que este monitor vale la pena, primero el precio, cuesta $339, pero es que también incluye la base que permite rotar la pantalla 90º y moverla arriba y abajo bastante. Tengo una versión parecida de 20 pulgadas con esta base y es muy útil.

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Antes de las redes sociales, la pornografía era la reina de internet. Hoy en día, el internauta promedio pasa más tiempo navegando en sitios como Facebook, Twitter y Youtube, que buscando contenidos eróticos en la red. ¿Son las redes sociales nuestra nueva adicción?


Tienen todo para ser atractivas: son servicios gratuitos, están hechas para personas de todas las edades, todos los gustos y de todas partes del mundo. Además son fáciles de usar y un lugar propicio para el ocio.

Un estudio de la firma Hitwise reveló que el tráfico de las redes sociales en línea superó al de los sitios pornográficos a mediados de 2007 en Estados Unidos. Y la tendencia se extiende por el resto del mundo.

Hay internautas tan aficionados que no imaginan su vida sin ellas. A principios de agosto, Twitter fue blanco de ataques informáticos que lo dejaron fuera del aire en dos ocasiones. Muchos usuarios expresaron su desconcierto al no poder acceder al servicio en lo que bautizaron una "Twittapocalipsis".

El concepto de Web 2.0, es decir, un ciberespacio donde los mismos usuarios producen el contenido, ve su más nítida materialización en las redes sociales. La posibilidad de estar enterados de lo que hacen los amigos, conocidos e, incluso, desconocidos, ha seducido a millones de usuarios.

"Lo más interesante de estas páginas es que están hechas por ti y para ti. Son tus contactos, tus contenidos, cada persona construye un portal hecho a su medida", dice Gynna Ariza, una joven internauta que se declara amante de las redes sociales. Está inscrita en varios sitios, entre ellos Tagged, Netlog, Sonico, Myspace, Hi-5, Twitter y Faceebok, donde tiene más de mil contactos.

Mariana Ramírez, periodista de 26 años, es la otra cara de la moneda. Ella utiliza internet todo el tiempo como herramienta de trabajo, pero no está inscrita a ninguna red social. "No me llama la atención, me parece que es una pérdida de tiempo. Prefiero la socialización en la vida real, cara a cara. Si quiero saber cómo están mis amigos, los llamo o los visito. No necesito más", comenta.

Mariana asegura que solo usa internet para tareas puntuales. Envía correos electrónicos a amigos que están lejos, odia los correos en cadena y no se molesta en leer mensajes de ocio. Usa el Messenger exclusivamente para asuntos de trabajo. "No juzgo a nadie, pero me parece un poco ridículo subir fotos de lo que hice el fin de semana y publicar comentarios sobre lo que como todos los días. Esa información no le interesa a tanta gente", señala.

Tener demasiados contactos en un portal de socialización da lugar a muchos riesgos. La privacidad es un tema delicado que no siempre es tenido en cuenta por los usuarios, en especial, los más jóvenes.

"Conozco personalmente a la mayoría de las personas que me añaden como contacto, pero a algunas no. Me parece que es una oportunidad de conocer personas nuevas. De todas formas, yo tengo un filtro. Solo añado a amigos de mis amigos", complementa Ariza.

Dueñas de nuestro tiempo

Varios estudios han confirmado que Facebook es la reina de las redes sociales, la más popular del ciberespacio. A mediados del pasado mes de julio, este sitio gratuito que nació en 2004 como una red para estudiantes de la Universidad de Harvard, alcanzó los 250 millones de usuarios y está disponible en más de 40 idiomas.

Según el sitio Alexa.com, que mide el tráfico en internet, en sólo un año, Facebook saltó de la posición 60 a la séptima en el ranking de portales más visitados. Hoy en día es el tercero, después de Google y Yahoo.

Pero Facebook no es la única red social de moda. Twitter, un servicio de "microblogging", ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos meses. En Estados Unidos se dice que es la red social del momento y ha seducido a millones de usuarios, incluyendo a las más admiradas celebridades de Hollywood, que usan el servicio para estar en contacto directo son sus fans.

Esta fiebre global por las redes sociales en línea es vista como una oportunidad de negocio. Sin embargo, la popularidad de internet no se traduce en dinero. A pesar de estar de moda, Facebook y Twitter todavía generan dudas de su rentabilidad a largo plazo. Google, por ejemplo, pagó una cifra astronómica en 2006 para comprar Youtube y hasta la fecha no ha generado ni un centavo en ganancias.

El modelo de negocio se basa en la venta de publicidad. Cobrar a los usuarios por todos los servicios sería contraproducente. Tal vez cuando eso pase abandonemos las redes sociales y busquemos una nueva adicción. Lo cierto es que por ahora, entrar en estas redes es mucho más que un pasatiempo, es para muchos un estilo de vida. Aprovechar sus ventajas y evitar los riesgos está en manos de cada usuario.

Para los usuarios de internet no es un secreto que el llamado "microblogging" está en furor. Los sitios que permiten publicar mensajes breves para describir lo que el internauta está haciendo se han convertido en una fiebre que contagia a todos, desde celebridades hasta amas de casa.

Aunque el concepto de microblog no es nuevo, la popularidad de las páginas web que ofrecen este servicio se ha disparado en los últimos meses, siendo Twitter uno de los más populares con más de 6 millones de usuarios registrados.

Redes sociales como Facebook y MySpace también adoptaron parte del concepto de mircoblogging al permitir a sus abonados "actualizar su estado". Lo mismo pueden hacer los usuarios del servicio de mensajería instantánea Msn Messenger.

A diferencia de los extensos blogs tradicionales, un "tweet" es un posteo de máximo 140 caracteres que puede ser publicado en cuestión de segundos. La simplicidad e inmediatez es la base del éxito de Twitter.

Dicho portal se promociona como un servicio fácil de usar. Lo primero que ve el usuario al ingresar es una pregunta tan común como sencilla: ¿Qué estás haciendo? El usuario postea una respuesta y sus contactos podrán enterarse en tiempo real.

Además de un espacio para publicar de mensajes, los microblogs son redes sociales que sirven para seguir a otros usuarios, replicar sus comentarios y marcarlos como favoritos. Los mensajes no son sólo texto, hay aplicaciones que permiten postear fotos, videos y links a otras páginas.

Si un usuario de Twitter, o "twittero", quiere postear a toda hora y desde cualquier lugar, también puede hacerlo desde su teléfono móvil. Es tan sencillo como enviar un SMS, pero antes debe registrar su número de celular en el sitio web.

Una necesidad humana

El boom de los microblgos puede ser interpretado como una demostración de que el hombre es un ser sociable. "Es la necesidad humana de pertenecer a un grupo y de ser escuchado", asegura Catalina Gutiérrez, una microbloguera empedernida cuyo nombre de usuario en Twitter es "Adicta digital".

Gutiérrez, una joven profesional bogotana, postea decenas de tweets cada día. Tiene más de 360 seguidores con los que inteactúa continuamente a través de internet.

Según ella, para ser un buen microbloguero se necesita "seguir a los que te siguen, contestar a los que te hablan, compartir información interesante" y para lograr una gran audiencia "se necesita 'twittear' mucho".

Pero si de reclutar seguidores se trata, nadie le gana a las celebridades. Estrellas de Hollywood como Aston Kutcher y Demi Moore tienen sus propios microblogs en los que charlan con sus miles de fanáticos.

Greg Grunnberg, actor de la popular serie de TV Heroes, es un adicto a Twitter y tiene más de 20.000 seguidores, según informó el diario Los Ángeles Times.

No obstante, hay pecados que un microbloguero no debe cometer y uno de los capitales es sin duda el "spam" o el envío masivo de mensajes que molestan a sus receptores. "La gente odia eso", dice Gutiérrez, quien además advierte otro pecado capital: la suplantación. "Hay muchos suplantadores, hackers que roban identidades y pueden dar información errada", indica.

En febrero, por ejemplo, Twitter eliminó el microblog de un impostor que se hacía pasar por el Dalai Lama y atrajo a cerca de 20.000 seguidores en apenas dos días.

Fenómeno social

Además de entretenimiento personal, el microblogging comienza a ser usado para múltiples propósitos. Por ejemplo, algunas compañías lo adoptan como medio publicitario.

También hay medios de comunicación que publican alertas noticiosas en tiempo real e, incluso, campañas políticas que aprovechan estos servicios, como lo hizo Barack Obama en su momento.

"Ya se han hecho labores sociales a través de las comunidades, tiene un alto poder de convocatoria. Además, hay quienes publican información minuto a minuto de un acontecimiento visto desde diferentes puntos de vista", señala Gutiérrez.

Lo cierto es que el microblogging, más que una moda comienza a ser un fenómeno social, una evolución en la manera como los seres humanos nos comunicamos y, además, un pasatiempo divertido.

Adicta digital explica cómo aprendió a vivir sin Facebook

Facebook se ha convertido en un ritual diario para millones de personas; pero, ¿qué sucede cuando desactivas una cuenta y entras en abstinencia? Caroline Hocking, una obsesiva confesa a esta red social, lo cuenta.

Tuve que hacerlo. Mi vida "virtual" ha terminado. Después de dos años en la red tuve que tomar la decisión y cerrar mi cuenta. En el lenguaje de Facebook, fui "desactivada".

La experiencia no había sido del todo mala. Hubo algunos buenos tiempos. Había disfrutado un poco de espirar a otras personas y encontré la red bastante útil como una vía para examinar posibilidades amorosas, descartar cosas no deseadas y organizar extrañas fiestas.

Como novata en las redes sociales mis primeras incursiones habían sido cautas y breves. Había sido un placer culposo, un escape agradable que explotaba la necesidad básica de compartir y comparar.

Pero después de dos años me había convertido en una fanática de Facebook subiendo más de 30 álbumes de fotos, anunciando innumerables y estúpidos estados y adquiriendo cientos de "amigos" (350 para se exacta).

Si me encontraba fuera de la red por más de unas horas, sentía una ansiedad parecida a la de una separación. Había sido mi pérdida de tiempo favorita y se había transformado en una adicción exigente y antisocial.

Punto de inflexión

El punto de inflexión se produjo cuando una noche olvidé por completo una reunión largamente planeada con un amigo porque había estado en una insensata reflexión sobre Facebook. Esto es ridículo, pensé. Se suponía que las redes sociales mejorarían mi vida social en lugar de arruinarla.

La gente publica de todo y para todos, renunciando a su propia intimidad y a sus amigos. No necesitaba ver las fotos de las bodas de extraños o de los compañeros de otros compañeros borrachos en las vacaciones.

Me dije a mí misma que mi vida era normal antes de Facebook y decidí volver a esos tiempos más simples. Todavía mantenía contactos con la gente que quería. Tenía un teléfono celular y era perfectamente capaz de mandar un e-mail o escribir una carta. Entonces decidí desactivarme. Sólo tomó un par de clicks y fue bastante indoloro.

Facebook exigió saber por qué lo había dejado. Incluso me dio una lista de ayuda con posibles razones, como estar enamorada, y sugirieron formas de evitarlas.

Pero quería ver si podía vivir sin Facebook, al menos durante una semana. Me dieron la opción de volver en cualquier momento y reabrir mi cuenta, pero me sentí liberada.

Una persona que pensó que la había removido de mi lista de amigos me mandó un mensaje de texto citando y ofreciendo disculpas por todas las cosas que podrían haberme ofendido y que me llevaron a eliminarla de la lista.

Dejar Facebook fue visto claramente como algo importante para ellos, un indicativo de que "algo no está del todo bien". Me sentí halagada de que la gente se preocupara por mí y sentí un pequeño dolor por la antigua camaradería de Facebook.

Por supuesto, no todos se preocuparon o notaron mi partida. Una de mis compañeras de departamento estaba perpleja después de ver que a su lista de amigos le faltaba una persona pero no había averiguado que podría haberse ido sin permiso.

Pero un día sentí la abstinencia de Facebook y mis dedos se morían de ganas de iniciar nuevamente la sesión. Me sentí desamparada y fuera del circuito. Extrañaba las charlas en línea.

Claro que podría haber enviado mensajes de manera directa a la gente, pero esa es la belleza de las redes sociales, mientras nos vuelven espías y detectives de la vida de los otros también alimentan a los perezosos. Ellas te permiten ser pasivo lanzándote información que demandaría tiempo y esfuerzo conseguir.

Facebook había facilitado una comunicación ininterrumpida y muchos amigos eran devotos. Algunos sólo se comunicaban a través de ese sitio.

¿La gente me invitaría a eventos si para eso tendría que enviarme la invitación a otro sitio independiente en lugar de incluirme en una cadena de Facebook?

Pensaba que había tiempo libre para disfrutar fuera de Facebook, pero en vez de eso sólo había vuelto a otras distracciones como las revistas de celebridades de mala calidad.

Y, aunque no podía participar activamente en sus maquinaciones, todavía me encontraba a mí misma intoxicándome con Facebook. No podría haber desperdiciado horas abriendo sus páginas pero el sitio y mi salida de él se convirtieron en mis temas favoritos de conversación. ¿Qué piensan otras personas de Facebook? ¿Qué pensaron de mi partida?

Volver

Me encontraba leyendo con desproporcionado entusiasmo cualquier historia que tuviera relación con Facebook que apareciera en las noticias. Resultó difícil irme completamente. La ruptura fue dura y, finalmente, después de 10 días, para ser honesta, me descubrí a mí misma reactivando mi cuenta.

Mi mundo se había derrumbado fuera de la red. Me las arreglé para estar en contacto con la gente que me importaba, pese a que demandó un poco más de energía de mi parte (aunque nunca había dado vueltas para escribir cartas).

Pero la ausencia ha hecho que el corazón se vuelva más sofisticado. El peso de la abstinencia me recordó cómo podría Facebook ser de utilidad para organizar y recordar eventos.

Confieso que mi corazón se aceleró un poco cuando me conecté. Cuando mi página se abrió, había sentido una pequeña irrupción de alegría al reunirme con mis amigos perdidos.

Estaba de vuelta y estaba realmente curiosa por saber de lo que me había perdido.

No fue tanto. Fue como si nunca hubiera estado afuera: encontré decenas de fotos de vacaciones, numerosos enlaces de noticias interesantes, las maravillas de Youtube algunos comentarios divertidos y otros no.

Me desconecté a los pocos minutos. Desde entonces he vuelto, he subido algunas fotos, despaché unos mensajes, comenté algunos enlaces y adquirí un par de nuevos amigos.

Pero ya no tenía la misma urgencia de mirar las últimas entradas y ver qué gente está regularmente. Sabía que podía vivir sin Facebook.

Y si todo me parece demasiado y vuelvo a mi antiguo vicio, siempre puedo tomar otro descanso

Una de las anécdotas preferidas por filólogos y lingüistas hispanoparlantes tiene que ver con la palabra corsé (del francés corset), la prenda íntima femenina que las mujeres se ceñían al cuerpo para lucir más esbeltas.

La Real Academia Española (RAE) tenía la política de esperar que un neologismo prestado de otro idioma fuera parte del léxico popular por lo menos 25 años antes de considerar su inclusión en el Diccionario de la Lengua Española.

En consecuencia, cuando finalmente se aceptó la palabra corsé, la prenda ya era obsoleta.

Esta carrera contra el tiempo de los diccionarios por incorporar las nuevas palabras de un idioma dinámico hablado y escrito por la gente se ha vuelto crucial ante la avalancha de neologismos y vocablos generados por el uso de la internet y, más recientemente, el código escrito del servicio de mensaje corto (SMS, por sus siglas en inglés) utilizado por la juventud.

El dilema de qué voces, signos o contracciones incluir como parte formal del idioma se acentúa con el debate en torno a si su aceptación empobrece o enriquece la lengua española.

Los que se oponen a una rápida incorporación de palabras generadas por el mundo cibernético se quejan de que el idioma se está llenando de anglicismos, adoptados fácilmente por un público seducido por la aparente agilidad y dinámica del inglés en describir nuevas actividades y conceptos.

"Yo no creo que el inglés sea una lengua más dinámica", dijo Luis Íñigo Madrigal, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Ginebra, Suiza.

"A lo mejor lo que es más dinámico es la investigación en ciencias y nuevas tecnologías que se hacen en inglés y, por consiguiente, la necesidad de bautizar las cosas en ese idioma", agrega el académico, quien hizo un estudio al respecto de los efectos de las palabras de origen anglosajón en las nuevas tecnologías de la comunicación.

Chat por charlar

El área de las comunicaciones y nuevas tecnologías está llena de anglicismos, algunos de los cuales compiten con palabras de etimología y composición más afines al español y aceptadas por la RAE.

Tal es el caso de chat -y sus derivados como chatear- que tiene un equivalente en español en la palabra charla (charlar). Funciona perfectamente, pero chat es la que se usó primero y es la preferida por la comunidad en internet.

Lo mismo sucede con página web, para la cual la Academia sugiere la palabra ciberpágina, pero nadie utiliza ese término y es posible que muy pocos sepan que existe. Además, la misma palabra "web" ya fue aceptada por ese diccionario.

"Es un intento de crear un vocablo español para denominar algo que ya tiene un nombre en la lengua del hablante común", señala el profesor Íñigo Madrigal, que cree que es inútil hacer "construcciones de laboratorio" para nombres que ya están adoptados.

El catedrático opina además que muchos de estos neologismos siguen las reglas tradicionales del español y, por ende, no deberían considerarse anglicismos.

Un ejemplo es la palabra googlear: hacer una consulta en el motor de búsqueda Google. Aunque sea una palabra extraña -como Google es el nombre de algo- "esta responde a las normas tradicionales de construcciones de verbos en español a partir de sustantivos".

La nueva escritura
Sin embargo, lo que quizás causa más temor por el futuro del castellano es la proliferación de relativamente nuevos mensajes de texto o SMS.

Este sistema fue introducido en 1993 y se ha convertido en el modo de comunicación predilecto por la juventud. Varios cientos de millones de SMS se envían al día.

Los SMS han producido una nueva manera de escritura que incluye siglas como "KLM" (en mayúsculas) para decir "que lo sepas", y que generaliza el uso de signos como "x" para decir "por" y "+" para decir "más".

Los críticos advierten no sólo de la destrucción del idioma sino también de la profundización de la brecha generacional.

Pero Luis Íñigo Madrigal, no cree que ocurra una fragmentación lingüística del español.

"Es una nueva manera de escribir. Nadie habla el SMS", asegura. "Si alguien utiliza el signo 'x' para escribir la preposición 'por', de todas maneras continúa diciendo 'por'. Son convenciones para hacer inteligibles los mensajes escritos".

El profesor resalta que hay quienes sostienen que códigos no sólo enriquecen el idioma sino que, además, son muy creativos y llevan al lenguaje escrito a niveles de expresión hasta ahora sólo alcanzados por el idioma oral.

Un ejemplo de la creatividad es la construcción de palabras con el sufijo "dos" (cansados, tímidos) que se sustituye con un "2" (cansa2, tími2). Por otra parte, los emoticones (símbolos que expresan estados de ánimo) y la repetición de letras (holaaaaaaaa) agregan nuevos elementos a la norma escrita.

Aunque reconoce que este tipo de escritura manifiesta un desconocimiento de la ortografía normativa del español, Íñigo Madrigal agrega que los usuarios de SMS distinguen con relativa facilidad y frecuencia las ocasiones y oportunidades en las que pueden utilizar ese lenguaje. "En un examen de colegio o de la universidad se cuidan mucho de utilizar ese tipo de escritura".

Para él, no es un fenómeno aislado. "No creo que el fenómeno de los SMS tanga una influencia definitiva en el desarrollo del español. El lenguaje de los SMS responde a determinadas características de la época y de la edad de quienes lo practican", dice.

"El problema no está en los SMS, sino en el desarrollo de nuestra cultura y el desarrollo de la educaci